Una clase de violín en Cueva de Luz con la profesora Rebeca Sánchez


Durante las mañanas y tardes de los sábados, la voluntaria y profesora de violín Rebeca Sánchez, se reúne con sus estudiantes para transmitirles los conocimientos básicos teóricos de la música. Rebeca ha estado trabajando por 5 años de la mano con SIFAIS con su propia metodología preparada a partir de lo que ella aprendió durante su niñez y adolescencia en clases de música en la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Ese conocimiento adquirido ahora se transformó en las enseñanzas a sus estudiantes de las clases de Violín Inicial y Violín Intermedio. Estas enseñanzas son también para ella como profesora ya que SIFAIS la reconectó con el violín cuando comenzó como profesora en el 2013.

“Yo llevaba 7 años sin tocar violín. Ya no tenía ahí mi la imaginario para afinar. Estaba tratando de acordarme cómo sonaba para afinar los violines y llegó una chiquita pequeñita llamada Wendy, machilla. Llega y se me tira de una vez a abrazarme las piernas y me dice: ¡profe! ¿usted va a ser nuestra nueva profesora de violín?”, recuerda Rebeca.

En ese momento Rebeca tomó la decisión de incorporarse como profesora de violín y comenzar a impartir sus clases basada en una metodología propia de improvisación que luego se fue complementando con la parte técnica del método Suzuki.

“Hay algunas cosas que fueron metodología al inicio medio improvisada de cómo hacer para que todos los niños tocaran al mismo tiempo. Me prestaron el libro de Suzuki, que es un sistema que también tocan todos al mismo tiempo. Uno también trata de agregar algo de técnica, la parte de la música, melodía y demás. Así es cómo se ha ido estructurando el programa, pero poco a poco. Casi a pura prueba y error”, comenta Rebeca.

Una vez establecida esa parte para Rebeca, ella ya puede impartir las clases a sus estudiantes tanto de Violín Inicial como de Violín Intermedio. Para Violín Inicial ella se encarga de enseñarles desde cero sobre las partes del violín, cómo agarrar el arco, tocar las cuerdas abiertas y tocar piezas básicas. Para Violín Intermedio, ya los estudiantes saben tocar Estrellita y otras canciones básicas, corrigen su postura y afinan su técnica.

Una vez que el estudiante haya aprendido bastante en estos cursos, Rebeca menciona que están preparados para formar parte del Ensamble de Cuerdas Inicial, el ensamble donde ven piezas básicas y tienen como requisito tener que saber leer una partitura musical al igual que llevar solfeo.

“Cuando llegan al ensamble tienen que ser capaces de aprender por lo menos unas tres o cuatro piezas, que aunque son muy básicas, ya eso les confiere una cierta dificultad y aprender a tocar en grupo. Aprender a tocar a enfocarse en su partitura sin distraerse que otros instrumentos están tocando otra partitura. Eso les enseña también a enfocarse y a trabajar en conjunto”, comenta Rebeca.

Esa disciplina que Rebeca enseña a sus estudiantes se da todos los sábados a través de una clase estructurada que comienza con afinar los violines, calentar, tocar una escala normal o con variaciones, tocar una pieza y continuar con una práctica continua durante la semana en la casa.

Esa disciplina de la que Rebeca habla es evidente en dos de sus estudiantes: Isabel Ramos y Liseth Carrillo. Isabel tiene 8 años de edad, lleva dos años tocando y acaba de comenzar también a enseñarle violín a una amiga suya. Liseth tiene 19 años y lleva un año tocando. Ambas ven el violín y la música como una herramienta para ordenarse, coordinarse y relajarse a la hora de estudiar ya sea para la música o la escuela y la universidad.