Puliendo el diamante en bruto con Celia Martínez


Puliendo un diamante en bruto. Lentamente puliendo ese diamante en bruto todos los fines de semana mantiene ocupada y motivada a la profesora de percusión Celia Martínez. Ese diamante en bruto por el cual Celia Martínez se esfuerza tanto en pulir son sus estudiantes de percusión en SIFAIS.

Celia pule a sus diamantes semanalmente con el conocimiento que ella ha adquirido al haber estudiado percusión en el Sistema Nacional de Música (SINEM), la Universidad Libre de Costa Rica (ULICORI) y la Universidad Nacional (UNA), donde estudia actualmente Educación Musical.

En la UNA Celia tuvo el roce con la profesora Carmen Alfaro, una de las mujeres pioneras en la percusión, quien dejó impregnado en ella la importancia de la enseñanza y el disfrute de la percusión.

Además de ello, en su familia existe un legado de la enseñanza y la educación que ella ha decidido replicar como profesora en SIFAIS.

“Dando clases de percusión me di cuenta que me encantaba enseñar. Por eso busqué estudiar educación. Tengo en mi familia, a mis tías y mi mamá que son educadoras. Tengo toda una legión ahí de educadores, inevitablemente de que dé”, comenta Celia.

Dentro del continuo aprendizaje de la enseñanza también se ha visto inmersa en distintas orquestas como la Orquesta Manuel María Gutiérrez, la Orquesta Fonseca y la Orquesta del Mar, las cuales son orquestas de temporada. Con esta experiencia Celia adquirió las habilidades para transmitir su conocimiento como herramienta para pulir el diamante o múltiples diamantes en bruto con su llegada a SIFAIS.

“Yo vine un par de veces. Después vi que la gente de aquí, que los chicos aquí tenían muchas ganas de aprender. Aquí todo es como un diamante en bruto. Nada más hay que irlo puliendo. Aquí el potencial es muy grande. Los chiquillos se apuntan demasiado. No hay día en el que vengan a clases sin ganas. Siempre tienen ganas”, menciona Celia alegremente.

Esas ganas de aprender son el sencillo gesto que motivan a Celia para continuar semana a semana dando sus clases a los estudiantes y esforzarse cada vez más.

“Para mí eso es más que suficiente. No importa la edad, de adónde sea, o cómo sea. Si la persona tiene las ganas de venir a aprender, para mí es bienvenida. No hace falta que sea un virtuoso”, comenta Celia.

Ya una vez concentrada en pulir este diamante, busca tener una clase donde tanto ella como sus estudiantes están aprendiendo constantemente y donde los estudiantes tengan completa libertad.

“Trato de que sea un poco más abierto. Lo tradicional hay que enseñarlo por una cuestión de ciertas reglas que son de orquesta y que uno no se lo puede saltar por encima. Reciben lo tradicional, pero siempre trato de que los estudiantes tengan palabra o su voz dentro de la clase”, menciona Celia.

Esa voz se las refuerza creando una mentalidad crítica en ellos que les permita sentir la clase como un reto al que puedan alcanzar.

“Siempre trato de que ellos sean críticos con lo que vamos a tocar…me gusta saber qué opinan ellos, que si les gustó o no les gustó, que si está difícil o está muy fácil. Algo con lo que ellos sientan un reto, pero que no crean que es inalcanzable, sino que si yo se los pongo, si yo les digo: ‘esto es lo que vamos a hacer’, que ellos sientan la confianza. Que yo esté completamente segura de que ellos lo van a hacer y con eso ellos se sienten aún más reforzados”, comenta Celia efusivamente.

En su clase esta confianza reforzada por Celia es importante para los estudiante de entre 8 y 19 años y para ella es clave que la disciplina que desarrollan con los instrumentos sea aplicada en otros aspectos de su vida para ir así cada vez más puliendo el diamante en bruto.

“Ellos van al colegio. Eso es muy grande tomando en cuenta el contexto sociocultural y educativo. Que ellos se mantengan en el colegio y que no se salgan del cole es increíble. Magnífico. Siempre están muy atentos a que tienen que cumplir con el cole, con lo que yo les dejo y con lo que hay que hacer aquí en SIFAIS en general”, agrega Celia.

Esa disciplina y compromiso con la que trabajan semanalmente en las clases ha desarrollado en la comunidad la importancia de entender la productividad e impacto en todas las áreas de SIFAIS.

“A lo que yo he visto, la comunidad ha ido aceptando el programa. Han visto que si tiene un impacto.

Aquí no es solo música. Aquí es deporte. Los de judo ganan medallas de oro en juegos nacionales. Para mí eso es igual de importante que cuando se toca en el Teatro Nacional o cuando los de artes hacen sus presentaciones de pinturas. En cada área es un tope y es algo que hay que recalcar”, comenta Celia.

Sumado a esto, Celia ve a SIFAIS nuevamente como el diamante en bruto, pero también como un niño que está en pleno crecimiento con la búsqueda de formar personas integrales.

“SIFAIS tiene menos de 10 años. Si lo vemos desde un punto de vista como si esto fuera un niño, es un chiquillo que ya está aprendiendo a ver cómo es el mundo, de qué trata. Imagínese que esto tenga 20 años. Piénselo como una persona de 20 años. Es una persona que ya tiene cierto enfoque. Ya el programa va a haber crecido”, menciona Celia.

“En 20 años los chiquitos que están ahora aquí ya van a ser adultos y tal vez sean los mismos que van a mantener esto en pie porque esto les dejó algo muy fuerte. Al final si dedican a la música o lo que sea, saben que esto es bueno y estoy segura que van a fomentar eso en sus familias”, agrega Celia.

Por este niño en crecimiento es la razón por la cual Celia está puliendo el diamante en bruto; para crear una joya integral.


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